
Muchas cosas queremos expresar, hablar, pero pocas logramos llevarlas a cabo en su totalidad para que otros capten lo que realmente queremos. En el camino, a veces nos conformamos con utilizar elementos externos a nosotros para conseguir este propósito, como la letra de una canción, una película o la vivencia de alguna otra persona. Pero resulta que luego nos damos cuenta de que hemos fracasado en el intento, porque nos damos cuenta de que no existe nada más real y (no encuentro las palabras… Un momento…
[3]
…)
[4]
No existe nada más real que nuestras propias palabras, que nuestras propias experiencias, que nuestras vivencias que no hemos vivido, porque sino no nos estaríamos cuestionando esto ni yo escribiendo aquí. Qué importante resulta vivir, pero vivir bien. Tener ideas ingeniosas a cada instante, llevar una vida lo más ordenada posible, incluso cuando es desordenada, porque incluso para el desorden existe un orden.
[1]
Personalmente, hay tantas cosas que quisiera hacer y que no he hecho. Es más, no he hecho prácticamente nada de lo que he querido hacer en y con mi vida. Siempre colmada de pensamientos, sin poder ser expresados a cabalidad. Completar ese “ciclo”. Ese proceso tan sencillo, pero que a la vez resulta tan inalcanzable como es el concretar lo que queríamos.
[12]
(Estoy en blanco)
[5]
En este mismo instante quedo en blanco y no puedo escribir. No puedo Escribir. Qué cosa más sencilla. Casi como respirar, para algunos. Yo, no sólo, no logro hilar una idea coherente, sino que tampoco puedo escribir.
[1]
Gritar a veces, caminar donde queremos, decir qué amo, bailar, pintar, hacer operaciones numéricas, aprender lo que siempre quisimos memorizar para impresionar a alguien, sacar a mis perros a pasear y correr por hermosos prados, sorprender, sorprendernos nosotros mismos.
[1]
Ya he perdido el hilo de nuevo, esta idea central que me motivó a escribir.
[1]
Pensaré un segundo.
[1]
Y es eso, esta la razón por la que me quedo en blanco y no puedo dibujar lo que he querido desde hace tres semanas. Quisiera verlo a los ojos y decirle que quiero estar con él de nuevo en la cama, subir las escaleras y decirle que se recueste, que yo me recostaré a su lado pronto. Encender las velas que compré hace tantos meses y llevar los tallarines que quise preparar aquel día y servirlos en su pieza, pero él espera afuera, porque es una sorpresa.
[2]
Como nada de esto se concretó, considero absolutamente válido mencionarlo ahora, porque ya no pasó, y si no pasó no existió y puede ser este sólo un borrador en donde expreso ideas que acaban de venir a mi mente y como no quiero que se vayan, (no quiero olvidarlas) entonces las escribo ahora, en este preciso instante, para mañana sorprenderlos a todos, sorprenderme yo y sorprenderlo a él Le diré que suba a su pieza. Estaré esperándolo con las velas encendidas y la comida que preparé. Se sentará en la cama y se alegrará. Me dirá que me quiere[*]. Le diré que lo quiero mucho, pero no es verdad, porque en realidad lo amo. O tal vez no, quizás quiero amarlo, pero en realidad no quiero amarlo, en realidad amo querer amarlo. Amo tanto querer amarlo que me digo que lo amo, porque quiero vivirlo en su totalidad. Quisiera gastarlo de tanto vivirlo y vivirme con él. Podría haber sido muchos otros, pero elegí querer vivirme con él, junto a él y ahora sólo me resta esperar que quiera él lo mismo, o que lo haya pensado, al menos. ¿Habrá tenido tiempo para pensarlo alguna vez?. Quizás sí, quizás no. Si es un sí, me sentiré muy feliz al saberlo, pero si es un no, no importará porque para eso escribo esto, para que él y otros vean en mi “pseudos-experiencia” lo que él y otros quieren expresar, hacer, vivir y no pueden aún.
Y estaremos en al pieza y me dirá que me quiere y le mentiré. Le diré sólo lo que quiere oír: que lo quiero. Pondrá algo que veremos u oiremos en el computador. Quiero que sea alguna canción significativa para él, o para mí, o para ambos ¡Eso! ¡Que me adivine!. Y entonces comenzamos a comer y reímos. Luego a mí se me da vuelta algo de comida en la cama y él frunce el seño, con su mirada seria como retándome (puedo verlo en su pupila y también mi reflejo limpiando la mancha que ha quedado en la cama). Entonces río y me excuso como una niña, con vergüenza por su torpeza. Pero no me importa mucho, al decir verdad, porque sabía que voltearía comida en su cama y sabía cómo reaccionaría yo al momento de hacerlo. Lo sabía porque algo me conoce. Sí, sé que “algo” me conoce, algo me ha descubierto durante todo este tiempo. Pero aún falta. Aún le falta tanto y a mí me falta tanto, también. Tanto que desespero porque eso nos impide avanzar día a día. Hace que seamos rutinarios, que no alimentemos “esto” que hay, que existe, que ES y puede ser tanto y tan hermoso.
¿Qué buscamos? ¿Qué busco, realmente? No puedo decirlo en una palabra, porque no soy tan hábil como él piensa que soy. Pero puedo intentarlo, puedo decir muchas cosas que quiero para hacerle saber qué es lo que realmente busco.
De pronto abro los ojos y despierto de todo esto, de estos pensamientos que me invaden, en mi sueño, y entonces lo veo a él en un sendero hermoso, lleno de una verde y frondosa foresta, tan verde que me enceguece de flash (son las luces de mi sueño que estoy soñando en este preciso instante). Él avanza, sólo, y veo su esencia. No sé exactamente qué es ni quién es, pero corro a su encuentro, corro al encuentro de un desconocido y lo abrazo en medio del ruido de los árboles y el cielo inmensamente azul y los pájaros se asustan del golpe, del choque de amor de dos desconocidos. De tanto amor… Y es tanto el amor que tengo ,que deseo que no sea un sueño, que todo lo que estoy escribiendo sea real. Abro los ojos y estoy aquí, continúo escribiendo mi vida, cual “vida soñada”. Ya amanece. Dormiré para soñar todo esto. Maquiavélicamente he planeado en este instante soñar todo esto. Quiero que sea cierto. Y, además, como es un sueño y yo soy mi Dios, soñaré que él me ama y me dice que ha soñado exactamente lo mismo que yo. Que también se ha amanecido escribiendo tratando de hilar “ideas”, de construir un “algo”, de conocerme con un sólo y único propósito: amarme para conocerme / conocerme para amarme.
No. Mejor llamaré e iré. Sí, me bañaré, me arreglaré e iré. Lo sorprenderé. Lo llamaré para decirle que estaré esperándolo en la esquina de siempre, y tomaremos la micro y le hablaré tantas cosas (tonteras). Estaré un poco nostálgica por todo esto que he maquinado, todo este plan maquiavélico y calculado, como una mujer fría y manipuladora. Pero es la verdad, así soy, y él,en el fondo, lo sabe.
Quiero conseguirlo todo, todo lo que no tengo.
Me verá con gafas cuando nos encontremos en el paradero. Me las quitaré y verá mi cara de cansancio. Me preguntará qué me pasó. Le diré que me amanecí cosiendo o haciendo “cosas”. Subiremos a la micro, nos sentaremos al final, yo a la ventana. Y me abrazará. Yo cerraré los ojos y pensaré que sueño.
Soñaré que quiero conseguirlo todo, todo lo que no tengo.
Cuando despierte, le diré que lea esto. Auqnue no estoy completamente segura.
[Quiero que estemos en su cama, sabiendo que queremos saber todo algún día el uno del otro. Sabiendo que no importa que no nos conozcamos, que precisamente el no conocernos y sabernos extraños será la mejor arma para sorprendernos día a día, el uno al otro.
Entonces él me abraza y nos hacemos el amor]
[*]montón





