martes 17 de junio de 2008

Los puntos sobre las "íes"



"El Rey Alejandro a Darío:



Ese Darío, cuyo nombre has tomado, ha hecho sufrir toda clase de males a los griegos que habitan la costa del Helesponto, y a las colonias griegas de la Jonia; en seguida ha pasado el mar y llevado la guerra al seno de la Grecia y la Macedonia. Después de él Jerjes vino a atacarnos a la cabeza de una innumerable multitud de bárbaros: vencido en una batalla naval, dejó, sin embargo, a Mardonio en Grecia para saquear, aún estando ausente, nuestras ciudades e incendiar nuestros campos. Si Filipo, mi padre, murió asesinado, nadie ignora que lo fué por hombres que habían conquistado vuestros agentes con las esperanza de ricos tesoros. Sólo sabéis emprender guerras inicuas, y cuando tenéis las armas, ponéis a precio, sin embargo, las cabezas de vuestros enemigos; es así como tú mismo, al frente de un tan poderoso ejército, quisiste antes comprar en mil talentos, un asesino que me hiriera. No hago, pues, más que rechazar la guerra, no la emprendo; y, gracias a los dioses, he reducido a mi obediencia una gran parte del Asia; a ti mismo te he vencido en una batalla campal. Infiel para conmigo, y aún a las leyes de la guerra, no tienes derecho a esperar nada de mí; sin embargo, si vienes a buscarme como suplicante, prometo dar libertad a tu madre, tu esposa y tus hijos, sin rescate, pues sé igualmente vencer y considerar a los vencidos. Si temes confiarte a nosotros, te empeñamos nuestra real palabra de que puedes venir sin peligro. Por lo demás, cuando me escribas recuerda que lo haces a un rey, y lo que es más, a tu Rey."



[ Respuésta del Rey Alejandro El Grande, luego de la conquista persa, a Darío III en el 333 a.C., después de que éste último le enviara una carta arrogante y falta de tacto. (Arriano) ]





Imagen: Alejandro y Bucéfalo en la batalla de Issos.